
Graciela Fleyta es una enfermera argentina que trabaja desde hace varios años como misionera en Mozambique, una nación recostada sobre el océano Indico, en el África Sur Oriental, que durante siglos vivió bajo el poder colonial de Portugal, y sigue sumida en la pobreza absoluta. Graciela tiene entre sus planes abrir un orfanato y un hogar para enfermos con SIDA. También relató sus luchas contra un brujo que tenía como pareja a una mujer de 34 años, Ana, con la cual tuvo 5 hijos, los cuales fueron sacrificados. Cuando Ana quedó embarazada nuevamente, planeó huir. El brujo descubrió la idea y la encerró en la choza que es de juncos y pasto seco y le prendió fuego. Ella consiguió huir por la ventana. Después de viajar de pueblo en pueblo unos 500 kilómetros llegó haciendo dedo al pueblo donde trabaja Graciela, quien la internó en un hospital. La misionera pidió oración para combatir las brujerías del “feticeiro” contra la criatura en gestación y para que el parto sea en paz.